lunes, 3 de noviembre de 2014

SOBRE LOS TIPOS DE ESTRELLAS...





La tipología estelar es un tema de suma importancia en la astro física, puesto que la misma guarda una relación estrecha con la creación de la todo lo conocido y por conocer, y entre ello está la existencia de nuestro diminuto e inquieto orbe. Cada fragmento de la realidad empírica podría estar ligado a lo que significa "una estrella", y a todo lo relacionado con la misma. Y por ende es de gran relevancia el estudio de la tipología estelar. A continuación daremos a conocer una gran parte de esta fascinante clasificación astral que ha descubierto, con orgullo, la ciencia.

Comenzaremos con colosales cuerpos conocidos como "estrellas masivas", causantes principales de la inmensa variedad de formaciones propias del universo. Líderes en la creación de los diferentes cuerpos astrales, cuya labor destaca por encima de la de sus compañeras gracias a las ricas sustancias vitales que liberan. Las estrellas masivas son el objeto primordial de estudio en la tipología gracias a su asociación con los primeros protones, neutrones y deuterones que nacieron en una famosa explosión, conocida como "Big bang". Este tipo se familiariza con el estudio del Bosón de Higgs, o de la partícula de Dios, pero hasta ahora la humanidad no tiene resultados concretos de investigación en relación a la creación de la vida.

 
Imagen sin Copyright
Dimensiones de la estrella masiva (O) en comparación a otras estrellas de considerable tamaño

Ahora proseguiremos con colosales astros conocidos como "gigantes rojas", los cuales han sido frecuentemente confundidos con las "enanas amarillas", puesto que el sol (una enana amarilla) tiene el aspecto de una bola de fuego para nuestra limitada vista humana. Pero lo cierto es que las enanas amarillas y las gigantes rojas se diferencian en muchos aspectos. Partiendo desde las condiciones y características de cada una, ya que ningún planeta podría orbitar a una gigante roja sin ser absorbido por la misma. Mientras que las enanas amarillas poseen todas las condiciones idóneas para ser orbitadas. Y si comparamos sus respectivas masas, una gigante roja rebasaría con creces las dimensiones de una enana amarilla, como lo podemos comprobar en la siguiente imagen:

Imagen sin Copyright
Enana amarilla comparada con una gigante roja
También debemos hacer mención de estrellas más pequeñas, pero no menos importantes, conocidas como "enanas blancas" y "enanas marrones". En primer lugar, las enanas blancas se resumen como la fase que le sigue a las gigantes rojas. Son estrellas que descansan cubiertas de nebulosa mientras viajan sin rumbo por el espacio, y en su mayoría incapaces de explotar puesto que no tienen las condiciones propicias para mutar en supernovas. Pero estos bellos astros aún tienen la misión de esperar con paciencia millones de años, para convertirse en "enanas negras", materia degenerada que servirá de alimento para agujeros negros. En segundo lugar están las enanas marrones, enigmáticos cuerpos que danzan alrededor de planetas, cuya composición sigue siendo un misterio para la ciencia. Un misterio más, detrás de infinitos enigmas que quedan por resolver.

   
Derechos: noticiasdelaciencia.com
Enana blanca (izquierda) y enana marrón (derecha)

En conclusión, la variedad de la sopa cósmica se le atribuye a la fascinante tipología astral, en la cual cada cuerpo estelar tiene características diferentes entre sí y funciones que contribuyen inconscientemente al ritmo constante del universo. Desde la colosal estrella masiva hasta la misteriosa enana marrón aportan su grano de arena en la playa inmarcesible del maravilloso cosmos. Cada cuerpo astral difiere, pero todos comparten una causa común e innata: contribuir a un ciclo que aún no conoce final.

2 comentarios: